Palma se puede visitar todo el año, y esa es justo su ventaja frente al resto de la isla: no es un destino que cierre en invierno. La ciudad tiene clima mediterráneo, con veranos calurosos y secos e inviernos suaves, y la mayor parte de lo que hay que ver —catedral, palacios, museos, patios, mercados— no depende del tiempo que haga.
Primavera: la mejor época para pasear
De abril a junio la temperatura es agradable para caminar todo el día, los jardines están en su mejor momento y todavía no ha llegado la gran afluencia de verano. Es la temporada ideal para el tipo de visita que propone esta guía, que es básicamente andar. En mayo y junio ya se puede uno bañar sin sufrir.
Verano: playa sí, monumentos a primera hora
Julio y agosto son calurosos y la ciudad está llena: es alta temporada, con el aeropuerto y el puerto a pleno rendimiento. Se puede visitar perfectamente, pero conviene reorganizar el día: monumentos y casco antiguo a primera hora de la mañana, interiores y museos a mediodía —que es cuando el sol aprieta en las plazas— y paseo o playa a última hora de la tarde. Es también la época en que más se aprovechan las playas del propio término municipal.
Otoño: el equilibrio
Septiembre y octubre combinan mar todavía templado, menos gente y temperaturas cómodas. Es el otro gran momento del año para venir. A cambio, el otoño es la estación más lluviosa del Mediterráneo occidental y pueden darse episodios de lluvia intensa, normalmente cortos.
Invierno: la ciudad para los que viven en ella
El invierno en Palma es suave y la ciudad no se apaga: los museos, los mercados y los cafés funcionan igual, hay menos cola en la Catedral y los precios de alojamiento bajan. Si lo que buscas es la ciudad histórica y no la playa, es una época excelente. Algunos horarios de monumentos se acortan en temporada baja, así que conviene comprobarlos en la ficha de cada lugar.
Fechas que condicionan el viaje
Sant Sebastià, la gran fiesta de Palma (19 y 20 de enero)
Sant Sebastià es el patrón de la ciudad y su fiesta mayor. El día grande es el 20 de enero, pero la noche más característica es la del 19: las plazas se llenan de foguerons, hogueras alrededor de las cuales la gente asa carne y cena en la calle, con conciertos simultáneos por todo el centro. Hay correfoc, gigantes, xeremiers y el Drac de na Coca, y un programa infantil propio, el Sant Sebastià Petit. Si puedes hacer coincidir el viaje con estos días, verás la ciudad en su versión más suya.
Semana Santa
Palma tiene procesiones importantes y el casco antiguo es su escenario natural. A cambio, es una de las semanas con más ocupación del año y algunos monumentos alteran sus horarios de visita por los oficios religiosos.
Verano de cruceros
Los días en que coinciden varios cruceros en puerto, el casco antiguo y la Catedral se llenan a media mañana. Si tu visita cae en uno de esos días, adelanta las visitas de interior a primera hora.
El calendario oficial de fiestas y días festivos locales se publica en la web del Ayuntamiento de Palma.
Entonces, ¿cuándo?
- Para ver la ciudad: abril, mayo, junio, septiembre y octubre.
- Para playa: de junio a septiembre.
- Para vivir la fiesta: enero, por Sant Sebastià.
- Para evitar aglomeraciones y pagar menos: de noviembre a marzo.
Información comprobada el 11 de septiembre de 2026. Las fechas de las fiestas y los horarios de temporada se publican cada año: confírmalos antes de viajar.