Palma no es solo casco antiguo. El término municipal llega hasta el pie de la Serra de Tramuntana por el norte y recorre toda la bahía por el sur, así que hay pinar, acantilado, huerta y costa sin urbanizar sin necesidad de coger la carretera. Estos son los espacios naturales y los paseos que se pueden hacer sin salir de Palma.
El bosque de Bellver
El pinar que rodea el castillo es el gran pulmón de la ciudad y el paseo más cómodo de todos: caminos anchos entre pinos, sombra en verano y, arriba, la terraza circular del castillo con vistas de 360 grados sobre la bahía. Se sube andando desde el Paseo Marítimo o en autobús urbano.
La costa de levante: Es Carnatge
Es Carnatge es el último tramo de litoral sin urbanizar del término municipal: roca de marés, pinos y un paisaje que da idea de cómo era toda la bahía antes del turismo. Se llega por el paseo marítimo desde El Molinar, andando o en bici, y el recorrido entero desde el centro es llano.
Miradores y alturas
El mirador de Na Burguesa, sobre Gènova, es el balcón natural de Palma: desde ahí se entiende de golpe la forma de la bahía y la relación de la ciudad con el mar. En el mismo barrio están las cuevas de Gènova, una visita subterránea corta y a mano.
Jardines dentro de la ciudad
Para un paseo corto sin salir del centro: S’Hort del Rei al pie de la Almudaina, el Parc de la Mar bajo la Catedral, el Jardín del Bisbe escondido tras la Seu y el parque de Sa Feixina camino de Santa Catalina. La ruta de jardines, miradores y rincones los encadena.
Espacios verdes y naturales de la guía
Si quieres montaña de verdad
La Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO como paisaje cultural en 2011, empieza a pocos kilómetros de Palma, pero sus rutas de senderismo quedan ya fuera del término municipal. Para llegar, el transporte interurbano es el TIB, con salida desde la estación intermodal de la plaza de España.

