La Plaça Major es el corazón comercial del casco antiguo, una gran plaza rectangular y porticada a la que llegan las principales calles peatonales —Sant Miquel, Jaume II, el Sindicat—. Hoy está llena de terrazas, mercadillos de artesanía y artistas callejeros.
Su historia tiene cara oscura: la plaza se abrió en el siglo XIX sobre el solar que ocupaban la antigua iglesia de la congregación de Sant Felip Neri y, sobre todo, la temida sede de la Inquisición, conocida como la «Casa Negra». La Inquisición se abolió en 1820 y el edificio se derribó pocos años después.
Sobre aquel pasado se levantó este espacio uniforme y porticado, pensado como centro neurálgico de una ciudad que empezaba a expandirse hacia el Eixample.
Bajo la plaza hay una galería comercial, y desde ella arrancan algunas de las calles con más ambiente de Palma. Es punto de paso casi obligado entre la Catedral y la zona moderna.