Can Berga cierra la Plaça del Mercat con una fachada lisa, casi sin adornos, interrumpida solo por dos grandes balcones. Esa sobriedad engaña: detrás está el patio señorial más grande de Palma, con una escalera imperial que comunica las tres plantas del edificio y que no tiene comparación en la ciudad. Hoy es la sede del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares.
El solar tiene un pasado largo. Sobre una construcción de base islámica se instaló un convento agustino entre 1231 y 1278, y la casa llegó a los Berga en 1677, cuando Eleonor de Santacília, casada con Gabriel Berga, la heredó. Gabriel de Berga murió en 1706 defendiendo la causa de Felipe V en la Guerra de Sucesión, uno de los episodios que marcaron a las familias mallorquinas de aquel siglo.
La gran reforma barroca que le da su aspecto actual se terminó en 1760, con Gabriel Pons como maestro de obras, Juan Rotger en la carpintería y Juan Deià como escultor. El patio es de planta poligonal irregular y tiene diez arcos rebajados sobre columnas de tradición corintia; la escalera arranca en un solo tramo y se divide en dos en el primer rellano, entre portales renacentistas con escudos de familia.
Desde 1965 el edificio es sede judicial, primero de la Audiencia Territorial y después del Tribunal Superior. Eso condiciona la visita: es un edificio de trabajo con control de acceso, así que lo habitual es asomarse al zaguán y ver el patio desde la entrada. Merece la pena aunque sea así, y queda de paso entre el Born y Cort.