Joan Miró (Barcelona, 1893 – Palma, 1983) tenía raíces mallorquinas —su madre y su esposa, Pilar Juncosa, eran de la isla— y en 1956 se instaló definitivamente en Son Abrines, en la colina de Cala Major, donde vivió y trabajó hasta su muerte. En 1981, él y Pilar donaron sus talleres y buena parte de su obra a la ciudad de Palma, y así nació la Fundació.
El corazón expositivo es el edificio diseñado por Rafael Moneo, inaugurado en 1992, que muestra de forma rotatoria una colección de unas 6.000 piezas —pinturas, esculturas, dibujos y obra gráfica— donada por el propio artista, junto a una amplia biblioteca y archivo.
Pero lo más emocionante es entrar en sus espacios de creación. El Taller Sert, diseñado por su amigo el arquitecto Josep Lluís Sert, es un estudio luminoso y minimalista donde Miró trabajaba varias telas a la vez. Y Son Boter, una casa mallorquina del siglo XVIII que compró en 1959 como segundo taller, conserva en sus paredes los dibujos a carboncillo que el propio Miró trazó directamente sobre el muro.
Hay además un jardín de esculturas y vistas al mar. Conviene tener en cuenta que el edificio Moneo está en obras de rehabilitación y algunos espacios pueden estar cerrados temporalmente, con precio reducido; mejor confirmar en la web antes de ir.