La Llotja, o Sa Llotja, es una de las mejores muestras de gótico civil de Europa y uno de los edificios más queridos del frente marítimo de Palma. Se construyó en el siglo XV, a partir de 1426, por encargo del Colegio de la Mercadería —el gremio de comerciantes—, como sede de la actividad mercantil de la ciudad en pleno auge del comercio mediterráneo.
Su autor fue Guillem Sagrera, escultor y arquitecto mallorquín de prestigio europeo, que más tarde trabajaría en el Castel Nuovo de Nápoles. Levantada en piedra de Santanyí de tono dorado, tiene planta rectangular y un único espacio interior dividido por esbeltas columnas de fuste helicoidal, sin base ni capitel, que se abren arriba para formar las nervaduras de las bóvedas. En las esquinas, cuatro torres octogonales; sobre la puerta principal, la figura del Ángel custodio de la mercadería.
Dentro, las columnas helicoidales suben sin capiteles y se abren directamente en las nervaduras de la bóveda.
A lo largo de los siglos tuvo usos muy diversos, y hoy pertenece al Govern balear y funciona como sala de exposiciones. La entrada es gratuita, aunque el horario depende de si hay muestra montada. Incluso vacío, el edificio merece la visita por sí mismo: la arquitectura es el verdadero espectáculo.
Está en la Plaça de la Llotja, a un paso del mar y del Passeig del Born, en una de las zonas más agradables para pasear de Palma. La piedra cambia de color según la hora, y al atardecer la fachada luce especialmente bien.