El Monestir de la Puríssima Concepció, que todo Palma conoce como «ses Caputxines», es un convento de clausura fundado en 1662 y declarado Bien de Interés Cultural. Ocupa toda una manzana de callejuelas junto a La Rambla y, durante siglos, vivió cerrado al mundo.
Eso cambió en 1995, cuando los historiadores del arte Jaume Llabrés y Aina Pascual impulsaron su apertura al público: fue el primer convento de clausura de Baleares que se podía visitar, y las colas llegaban hasta La Rambla. Hoy lo habitan religiosas franciscanas (TOR), pero conserva intacto su ambiente de silencio y recogimiento.
Su gran tesoro es el patrimonio belenístico: un belén monumental instalado en la antigua sala de labores de 1712 y una excepcional colección de belenes que las monjas reunieron entre los siglos XVII y XIX, con figuras vestidas, piezas de barro e incluso belenes en cajas decoradas con conchas. Es uno de los conjuntos más importantes de Mallorca.
Se puede visitar de forma guiada (normalmente los sábados por la mañana, con reserva previa), una oportunidad poco común de entrar en un convento de clausura. Y, como en otros monasterios, las monjas venden sus dulces por el torno.