Motorworld Mallorca es el gran centro del automóvil de la isla: una nave enorme junto al aeropuerto donde se exponen coches clásicos, deportivos y motos entre talleres, tiendas especializadas y restaurantes. Para una familia con niños a los que les gusten los coches es de los pocos sitios de Palma donde se puede entrar, mirar de cerca y no pagar entrada: el acceso a la exposición de vehículos es gratuito.
Ocupa la antigua planta embotelladora de Coca-Cola, rehabilitada por el grupo alemán Dünkel con una inversión de más de veinte millones de euros sobre unos once mil metros cuadrados. Abrió en 2025 y funciona como un pequeño barrio del motor: garajes acristalados de tres alturas donde los coleccionistas guardan sus coches a la vista, talleres de marcas como Ferrari o Lamborghini, salas de eventos y un circuito interior.
Lo que más funciona con niños es justamente lo que no es un museo al uso: los simuladores de Fórmula 1 y de competición, los coches expuestos sin cordones por medio y detalles de escenografía como el Lamborghini colgado del techo. Hay restaurante propio con decoración industrial americana, cafetería y una zona exterior ajardinada con vehículos antiguos, así que se puede alargar la visita hasta comer.
Está a las afueras, entre Coll d’en Rabassa y el aeropuerto: no es un sitio al que se llegue andando desde el centro, se va en coche y hay aparcamiento. Encaja bien como plan de media mañana antes de un vuelo o como recambio para un día de lluvia, y conviene mirar antes los horarios porque las tiendas y el restaurante no siempre coinciden con los del recinto.