El Parc de la Mar es el gran espacio público a los pies de la Catedral y el lugar desde donde se obtiene la imagen más conocida de Palma: La Seu reflejada en el agua. Ocupa unos 90.000 metros cuadrados ganados al mar, entre la muralla histórica y la vía de circunvalación, e incluye un lago artificial de agua salada que recupera el antiguo reflejo del mar sobre la piedra de la catedral.
El parque, diseñado por el arquitecto Gabriel Alomar, se terminó en 1984. Su historia tiene mérito: a finales del franquismo el plan inicial era convertir la zona en un gran aparcamiento, y solo una intensa campaña ciudadana —con figuras de la cultura como Joan Miró al frente— consiguió que se transformara en un parque. De ahí el lema que quedó para la historia: «Parc sí, pàrquing no».
Además del lago y los jardines, el parque guarda obras de arte, entre ellas un gran mural cerámico de Joan Miró. Es un espacio muy vivo, escenario de conciertos, fiestas y mercadillos a lo largo del año, y punto de paso natural entre el casco antiguo y el paseo marítimo.
Es de acceso libre y está abierto las 24 horas. El mejor momento es a primera hora o al atardecer, cuando el reflejo de la catedral en el lago está en su punto y hay menos gente para la foto.
