El Palacio Real de la Almudaina se levanta junto a la Catedral, dominando el frente marítimo de Palma, y es uno de los edificios con más historia de la ciudad. El lugar lleva ocupado desde época romana, pero su forma actual nace en la Edad Media: sobre el antiguo alcázar musulmán (al-Mudaina, «la ciudadela»), el rey Jaime II lo transformó a comienzos del siglo XIV en palacio de la monarquía mallorquina.
El conjunto mezcla con naturalidad las culturas que han pasado por la isla: estructura de fortaleza musulmana, salones góticos y añadidos posteriores. En el recorrido se visitan el Patio de Honor, los salones reales, la capilla de Santa Ana y los antiguos baños árabes del propio palacio. Sigue siendo residencia oficial de la Familia Real española durante sus estancias de verano, y está gestionado por Patrimonio Nacional.
La visita dura unos 45 minutos y es de pago, aunque hay acceso gratuito en horario reducido los miércoles y domingos por la tarde. Importante: durante 2026 el palacio ha estado cerrado por una reforma integral que renueva el recorrido y la iluminación, así que conviene confirmar la reapertura y los horarios en la web de Patrimonio Nacional antes de ir.
Junto con la Catedral, la Almudaina forma la estampa más reconocible de Palma desde el mar. Las dos están literalmente pared con pared, de modo que tiene todo el sentido visitarlas en la misma mañana.
