El Palau March es uno de los museos más bonitos y, a la vez, más desconocidos del centro de Palma. Ocupa la antigua casa-palacio de la familia March, junto a la Catedral y la Almudaina, y guarda parte de la colección de arte de la Fundación Bartolomé March.
El palacio lo construyó el arquitecto Luis Gutiérrez Soto entre 1940 y 1945 como residencia en Palma del financiero Juan March. Ya solo el edificio merece la visita: la cúpula de la escalera principal y la sala de música están decoradas con murales de Josep Maria Sert, una de sus últimas obras.
Su patio se convierte en un auténtico jardín de escultura del siglo XX, con piezas de Rodin, Henry Moore, Barbara Hepworth o Eduardo Chillida. En el interior destacan también una colección de litografías de Salvador Dalí y la magnífica colección de cartografía mallorquina.
La joya de la casa, sin embargo, es el Belén Napolitano del siglo XVIII: un conjunto de unas 2.000 figuras que recrean con un detalle asombroso no solo el nacimiento, sino la vida cotidiana de la época. Una visita tranquila y muy completa en pleno casco antiguo.
