En el Passeig de Sagrera, junto a la Llotja y de cara al mar, se encuentra el monumento a Ramon Llull: una escultura de bronce de más de tres metros sobre un pedestal de piedra. Es obra del escultor Horacio de Eguia y data de 1966, con el que la ciudad quiso perpetuar la memoria de uno de sus hijos más ilustres.
Ramon Llull (Palma, h. 1232 – 1315/1316) fue filósofo, teólogo, místico y escritor, y está considerado el creador de la prosa literaria en catalán. Vivió en la Mallorca recién incorporada a la Corona de Aragón, cruce de las culturas cristiana, islámica y judía, un contexto que marcó toda su obra.
Su producción es inmensa y abarca filosofía, teología, ciencia y literatura, con títulos como el «Llibre d’Amic e Amat». Su sepulcro gótico, conviene saberlo, no está aquí, sino en la basílica de Sant Francesc de Palma.
El monumento queda de paso entre el Paseo Marítimo y la Lonja por un lado y la Catedral por el otro, así que es una parada natural en un paseo por el frente marítimo. Está en un espacio público abierto, visible a cualquier hora.