El Faro de Porto Pi es uno de los grandes secretos de Palma: nada menos que el tercer faro en funcionamiento más antiguo del mundo, solo por detrás de la Torre de Hércules de A Coruña y la Linterna de Génova. Sus orígenes se remontan al siglo XIV, cuando los faros aún se encendían con hogueras.
Aparece citado por primera vez en un documento de 1300, dentro del testamento del rey Jaime II de Mallorca. Durante siglos guió a los navegantes y empleó un sistema de señales —primero bolas, luego banderas— que indicaba cuántos barcos llegaban al puerto; los vigías encargados de hacerlo no desaparecieron hasta 1971.
El faro que vemos hoy se trasladó en 1617 a la antigua Torre de Señales, una torre del siglo XIV, porque las salvas de cañón del recién construido castillo de San Carlos rompían los cristales de su linterna. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1983 y sigue en activo más de 700 años después.
En su interior alberga una exposición de señales marítimas considerada una de las mejores de Europa. Eso sí, está dentro de una zona portuaria de acceso restringido: las visitas, gratuitas y guiadas, hay que concertarlas siempre por adelantado a través de Ports de les Illes Balears.