La finca de Son Quint es el gran espacio natural del poniente de Palma: unas 350 hectáreas (3,5 km²) de pinar, antiguos bancales y caminos entre La Vileta, Son Rapinya y las primeras estribaciones de la Serra de Tramuntana. Durante décadas fue propiedad privada y objeto de proyectos urbanísticos; desde 2024 es pública.
El Ajuntament de Palma la compró en septiembre de 2024 por 1,5 millones de euros, después de más de cuarenta años de reivindicación vecinal. La finca es la primera pieza del llamado Bosc Metropolità, el proyecto municipal que aspira a enlazar los grandes espacios verdes del poniente de la ciudad con el bosque de Bellver.
Lo que se visita hoy son sus caminos. Por la finca pasan senderos y caminos públicos tradicionales —entre ellos el viejo camino de Palma a Puigpunyent— y se pueden encadenar recorridos circulares de un par de horas entre pinos y bancales, con vistas a la bahía a medida que se gana altura. No hay centro de visitantes ni servicios: es campo abierto.
Conviene tener en cuenta que el plan municipal de usos todavía se está definiendo, así que la señalización y los accesos pueden cambiar en los próximos años. Es un sitio para quien busque un paseo largo y tranquilo lejos del casco antiguo, no una visita monumental.