Lo llaman l’Hospitalet y está en el carrer de Sant Bernat, a un paso de la Catedral. No nació como casal sino como hospital de capellanes pobres, y de dos casas distintas: la primera la donó a la Iglesia el presbítero A. Lana en 1475 y empezó a funcionar en 1490; la segunda la donó el canónigo Joan Borràs en 1501 para la Cofradía de Sant Pere i Sant Bernat. En el siglo XVIII las dos se unieron para levantar el edificio actual, obra de Antoni Mesquida Tomàs.
Lo primero que hay que mirar es la fachada: tres portales barrocos con ornamentación rococó. El principal tiene las jambas en forma de pilastras con una columna embebida en el centro y decoración de rocalla en su tercio superior; sobre el entablamento, dos volutas orladas de rocalla enmarcan un nicho cubierto con venera con la imagen de la Mare de Déu y la inscripción que conmemora la fundación. Los dos portales laterales repiten el esquema y alojan a Sant Pere, a la izquierda, y a Sant Bernat, a la derecha.
Dentro, el patio tiene arcos rebajados sobre columnas jónicas y una escalera de tres tramos que sube hasta una barandilla de madera calada. Al oratorio se entra por el portal de la derecha: conserva un retablo barroco, una pintura de Sant Bernat y otras de Sant Pere i Sant Pau en los laterales, con un lienzo de Sant Josep en el ático.
Desde 2001 el conjunto es residencia sacerdotal de la diócesis, y el patio contiguo de Ca’n Muntanyans forma parte del mismo bloque. No hay horario ni tarifa publicados: la fachada se ve siempre; el patio, solo si el portal está abierto. Figura en el catálogo de patrimonio de Palma con la ficha 07/38.