La Porciúncula es un convento franciscano situado en plena Platja de Palma, cuya iglesia se ha hecho célebre con un sobrenombre que lo dice todo: la «iglesia de cristal».
Se trata de un templo moderno, levantado a mediados del siglo XX, cuyos muros están formados por enormes vidrieras de colores. La luz que las atraviesa inunda todo el interior de tonalidades cambiantes y crea una atmósfera espiritual muy distinta a la de las iglesias históricas de la ciudad.
El recinto, de los franciscanos de la Tercera Orden Regular, alberga además un museo arqueológico, etnológico y numismático, fruto del trabajo de recolección de Fray Joan Llabrés, así como una exposición sobre la historia del turismo en Mallorca.
Es una visita diferente y sorprendente, perfecta para combinar con un día de playa en la zona de la Platja de Palma.