El Mercat de Santa Catalina es el alma del barrio del mismo nombre y está considerado el mercado más antiguo de Palma. Su edificio actual se levantó a principios del siglo XX, cuando Santa Catalina era todavía un arrabal de pescadores.
Es más pequeño y recogido que l’Olivar, pero conserva el sabor de los mercados tradicionales mallorquines: pescado, carne, fruta y verdura de productores locales en un ambiente de barrio.
Con la transformación de Santa Catalina en zona de moda, el mercado ha sumado a los puestos de toda la vida un buen número de paradas gastronómicas, barras de tapas y sabores de medio mundo, hasta convertirse en un destino foodie por derecho propio.
Es el complemento perfecto a un paseo por Santa Catalina: comprar producto fresco, picar algo y empaparse del ambiente de uno de los barrios con más vida de la ciudad.