La plaça de Santa Eulàlia, presidida por la iglesia del mismo nombre, late en el corazón de la Palma más antigua: el laberinto de callejuelas que rodea la Catedral y que conserva el trazado del primer núcleo medieval de la ciudad.
Hoy es una plaza animada, con terrazas y mucho trasiego, pero su historia es larga y a ratos sombría. En la Edad Media se la conocía como «la plaça de les Cols» porque acogía un mercado de verduras.
Durante siglos fue también escenario de ejecuciones públicas: aquí se levantaban horcas y cadalsos, y la plaza quedó ligada a algunos de los episodios más duros de la justicia medieval mallorquina.
De aquel pasado no queda rastro visible: lo que encontrarás es una plaza acogedora, perfecta para tomar algo a la sombra de la iglesia antes de perderte por las calles del centro.