Santa Eulàlia es una de las iglesias más antiguas de Palma. Tras la conquista catalana de 1229, la ciudad se dividió en cuatro parroquias y esta fue una de ellas, levantada sobre una antigua mezquita en pleno corazón del casco antiguo.
Junto con la Catedral, es la única iglesia gótica de Palma con tres naves, siguiendo el modelo del gótico catalán del siglo XIII en lugar de la típica nave única mallorquina. Su construcción se alargó durante siglos, hasta el XVII, y destaca por su solidez y su ornamentación sobria y austera.
El elemento más reconocible desde fuera es su altísimo campanario neogótico, del siglo XIX, rematado en un afilado capitel. Si te animas, se puede subir a las terrazas que rodean el templo, pobladas de gárgolas con forma de dragones, arpías y basiliscos, desde donde hay buenas vistas del centro.
La plaza de Santa Eulàlia, hoy tan tranquila, tuvo un pasado mucho más agitado: fue durante siglos mercado de la ciudad y también escenario de ejecuciones públicas, y albergó un pequeño cementerio parroquial del que aún quedan rastros en los muros del templo.