La Catedral de Mallorca, conocida como La Seu, es el gran monumento de Palma y una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. Situada junto al mar, frente al Parc de la Mar y al lado del Palacio de la Almudaina, domina el perfil histórico de Palma desde hace siglos. Tras la conquista de Mallorca en 1229, el antiguo espacio de la mezquita mayor fue consagrado al culto cristiano, y la construcción de la catedral actual comenzó en el siglo XIII, durante el periodo de la monarquía mallorquina.
La Seu es uno de los grandes ejemplos del gótico mediterráneo. Su interior impresiona por la altura de la nave, la amplitud del espacio y, sobre todo, por la luz. No en vano se la conoce como la “catedral de la luz”. Su gran rosetón mayor, conocido como el “Ojo del Gótico”, es uno de los más importantes de la arquitectura gótica europea y baña el interior con una luz cambiante a lo largo del día.
Dos veces al año, el 2 de febrero y el 11 de noviembre, se produce uno de los fenómenos más esperados de la catedral: la Fiesta de la Luz. Al amanecer, la luz que entra por el rosetón mayor se proyecta bajo el rosetón de la fachada opuesta y crea la imagen de un “ocho” luminoso sobre el muro interior. Es un momento muy popular entre residentes y visitantes, así que conviene llegar pronto si quieres verlo desde dentro.
En el interior también destacan dos intervenciones muy singulares. Entre 1904 y 1915, Antoni Gaudí reformó el presbiterio, trasladó el coro, despejó el espacio central y diseñó el gran baldaquino suspendido sobre el altar mayor. Más recientemente, en 2007, el artista mallorquín Miquel Barceló transformó la capilla del Santíssim con un gran mural cerámico de inspiración marina, una obra contemporánea que contrasta con la arquitectura medieval del templo.
Antes de entrar o al salir, merece la pena fijarse en el Portal del Mirador, la fachada orientada hacia el mar y una de las partes más bellas del conjunto. Para contemplar La Seu en toda su escala, lo mejor es cruzar al Parc de la Mar: desde allí, con el lago artificial en primer plano, se obtiene una de las vistas más fotografiadas de Palma.
