Ses Voltes es uno de esos espacios que muchos visitantes pasan por alto, a pesar de estar al pie mismo de la Catedral, junto al Parc de la Mar. Fue el último tramo que se construyó de la antigua muralla renacentista, el que cerró definitivamente el recinto fortificado de Palma.
Su nombre, «las bóvedas» en mallorquín, viene de las galerías abovedadas que recorren su interior. Hoy es un espacio cívico y expositivo gestionado por el Ayuntamiento, que acoge exposiciones, conciertos y actividades culturales a lo largo del año.
Su gran patio abierto, entre la muralla y la Catedral, se ha convertido en un escenario habitual de eventos al aire libre, sobre todo en las noches de verano. Es también un punto de paso natural entre el Parc de la Mar y la subida hacia La Seu.
Aunque no sea un monumento de visita «clásica», merece asomarse: combina muy bien con el paseo por el Parc de la Mar y las vistas de la Catedral reflejada en el lago. Conviene mirar su programación, porque buena parte de su interés está en lo que se programa dentro.