La iglesia de Sant Jaume es una de las parroquias más antiguas de Palma, fundada hacia 1248 por los propios reyes de Mallorca, que tenían su patronato. Se encuentra en la calle del mismo nombre, cerca del paseo del Born, en una pequeña plaza algo escondida del bullicio.
De la primera capilla del siglo XIII no queda nada: el templo actual se empezó a construir a principios del siglo XIV, bajo la dirección del maestro de obras Jordi Despujol, y las obras se alargaron más de doscientos años, hasta el XVI. Pese a ello mantuvo la coherencia del modelo gótico mallorquín: una sola nave con capillas laterales, bóveda de crucería y muros de gran sobriedad.
Su fachada es austera, un muro casi plano animado por un bonito rosetón y por el portal, este ya barroco, fechado en 1776. A un lado se alza la torre del campanario, alta y maciza, dividida en varios cuerpos.
En el interior, fíjate en los capiteles decorados con hojas de encina y en las claves de las bóvedas, esculpidas con los escudos de las familias nobles que costearon la obra. La capilla del Sagrario guarda el sepulcro de los Cotoner.