Sant Antoniet es el nombre cariñoso con el que Palma conoce el antiguo convento e iglesia de Sant Antoni de Viana, en plena calle Sant Miquel. Los frailes antonianos se instalaron aquí poco después de la conquista y, además del convento, regentaban un hospital donde atendían a los enfermos del «mal de foc», una dolencia provocada por el consumo de cereales en mal estado.
El conjunto que vemos hoy es barroco: tras varias reconstrucciones, la iglesia actual se consagró en 1768. Pocos años después, en 1791, la orden de los antonianos fue suprimida. Sobre el portal principal aún se ve la imagen de Sant Antoni Abat con un cerdito a sus pies y las llamas del «foc de Sant Antoni».
Su elemento más singular es el claustro, de planta ovalada y dos pisos, una pequeña joya del barroco. Hoy pertenece a una entidad bancaria y se usa para exposiciones; en Navidad acoge uno de los belenes más queridos de Palma.
Sant Antoniet sigue muy ligado a la fiesta de Sant Antoni: cada 17 de enero es el escenario de las «beneïdes», las bendiciones de animales, una de las tradiciones más populares y entrañables de la ciudad.