El convento de la Concepció, en la calle del mismo nombre, es un monasterio de monjas agustinas que se estableció aquí en 1576. La comunidad adaptó primero unas casas y poco después empezó a levantar la iglesia; el templo más amplio que vemos hoy se inició en 1614 y las obras se alargaron hasta finales de siglo.
El conjunto conserva un claustro de arcos rebajados y una iglesia de una sola nave, cubierta con bóveda de medio cañón y con seis capillas laterales que guardan retablos y otras muestras del arte barroco mallorquín.
La imagen más querida del templo es el Sant Crist del Noguer, un crucifijo que goza de gran veneración popular. Como tantos conventos del centro, atravesó un siglo XIX difícil, con intentos de cierre y reorganizaciones.
Sigue siendo un convento de clausura, así que lo accesible es la iglesia. Está en una de las calles más elegantes del casco antiguo, la calle de la Concepció, ideal para enlazar la visita con un paseo por la zona.