Esta plaza cierra el paseo del Born por su extremo norte y de ella arranca la avenida Jaume III. Su elemento central es la llamada Fuente de las Tortugas: un obelisco sobre una taza de fuente, sostenido por cuatro tortugas de bronce y rematado por un murciélago.
La fuente la diseñó el arquitecto madrileño Isidro González Velázquez, discípulo de Juan de Villanueva, el arquitecto del Museo del Prado. Se inauguró en 1834 para conmemorar la jura de la princesa de Asturias, hija de Fernando VII, aunque para entonces el rey ya había muerto y aquella niña de cuatro años era ya la reina Isabel II.
El murciélago que la corona remite al escudo de Palma, ligado a la leyenda de la conquista de Jaume I. Las tortugas se han leído tradicionalmente como símbolo de fuerza, paciencia y longevidad.
La plaza se llamó primero plaça de les Tortugues; en 1956 pasó a denominarse plaça de Pius XII y en 1989 recibió el nombre actual. Los palmesanos la siguen llamando por su nombre popular: las tortugas.