La iglesia de Nuestra Señora de la Mercè pertenece a la orden de los mercedarios, presentes en Mallorca desde la época de la conquista. Tras un par de emplazamientos anteriores, los frailes se instalaron hacia 1295 en este lugar, cerca de La Rambla, donde ya existía una pequeña capilla gótica dedicada a Sant Salvador.
Del antiguo conjunto conventual hoy solo se conserva la iglesia, construida a principios del siglo XVII sobre aquella vieja capilla. En su interior destaca el retablo mayor, del siglo XVIII, presidido por la imagen de Ntra. Sra. de la Mercè, obra del escultor José Esteve Bonet.
Pero su pieza más antigua es el Santo Cristo del Hambre (antes llamado de Sant Salvador), un crucifijo gótico del siglo XIV que se ha conservado desde los orígenes del convento y que sigue muy venerado.
Los mercedarios nacieron con una misión muy concreta: rescatar a los cautivos cristianos en tierras musulmanas, una tarea capital en un Mediterráneo asolado por la piratería. Hoy la parroquia mantiene ese espíritu volcándose en los más vulnerables.