Los Jardins de la Misericòrdia son uno de los jardines públicos con más encanto de Palma, un pequeño oasis verde junto a La Rambla, a los pies del edificio de la Misericòrdia, hoy sede cultural del Consell de Mallorca con bibliotecas y salas de exposiciones.
En este mismo lugar estuvo el Jardín Botánico de Palma, impulsado en 1827 para fomentar los estudios de botánica y surtir de plantas medicinales a la farmacia del Hospital General. El jardín se rediseñó a finales del siglo XIX y se habilitó como parque público en los años treinta, con su característica portalada de estilo regionalista.
Tiene la atmósfera de un jardín clásico: vegetación abundante, alineaciones de plataneros, zonas de sombra, esculturas y rincones tranquilos donde sentarse a leer, todo rodeado de un muro que lo aísla del bullicio.
Su gran protagonista es el Ficus de la Misericòrdia, un imponente ficus traído de Australia y plantado aquí en 1830, considerado el árbol más grande de Palma.