La iglesia anglicana de St Philip and St James es el templo de la comunidad británica de Palma y uno de los edificios religiosos más singulares de Son Armadans, un barrio residencial de finales del siglo XIX en el que apenas hay patrimonio visitable. Pertenece a la Diócesis en Europa de la Iglesia de Inglaterra y sigue en uso, con culto dominical en inglés.
Su historia cuenta cómo se asentó la colonia extranjera en Palma. Hubo un primer grupo anglicano en Alcúdia en la década de 1860 que no prosperó; el culto se retomó en los años veinte del siglo pasado en El Terreno, donde vivían casi todos los británicos, y desde 1934 se celebró en una antigua fábrica de sifones alquilada como capilla. Durante la Guerra Civil el local se cerró, pero un residente británico siguió pagando el alquiler y el edificio sirvió de almacén de las pertenencias de la colonia; precisamente por haber pagado ese alquiler se autorizó después a reanudar los oficios.
El edificio actual se construyó en los años sesenta con dinero recaudado en cafés matinales, veladas de vino y queso y el primer bazar de la comunidad. Se compró el solar de Son Armadans, lo levantaron constructores de Gènova y lo consagró el obispo Eley en octubre de 1966. El nombre homenajea al reverendo Philip Coleman y al arcediano James Johnson. Dentro destacan la pila bautismal de piedra de Santanyí, un tríptico del pintor Kristian Krekovic, afincado en Palma, y las vidrieras del artista Nils Burwitz, realizadas para el veinticinco aniversario. Junto al templo hay un jardín del recuerdo.
No es una visita monumental sino de ambiente: interesa a quien quiera entender la Palma cosmopolita del siglo XX o busque un oficio en inglés. Fuera del horario de culto suele estar cerrada, así que lo práctico es acercarse un domingo por la mañana o consultar antes los horarios.