El Baluard des Príncep es, junto al de Sant Pere, uno de los dos únicos baluartes que se conservan de la muralla renacentista que rodeaba Palma. Se alza en el extremo oriental del antiguo cinturón defensivo, en plena fachada marítima, muy cerca de la Catedral.
Debe su nombre a Felipe II, que siendo aún príncipe ordenó levantarlo hacia 1575, en un momento de gran inseguridad en el Mediterráneo por culpa de la piratería. Su perfil en punta, pensado para la defensa con artillería, es el típico de la fortificación renacentista que sustituyó a las viejas murallas medievales.
Como el resto del recinto, perdió su función militar y quedó muy alterado con el tiempo, pero en las últimas décadas se ha recuperado como espacio público. Hoy da incluso nombre a un hotel que se levanta junto a él, integrando los restos de la muralla.
Es un buen punto para asomarse a la bahía y entender, junto con Dalt Murada y Ses Voltes, cómo era la línea de murallas que protegía la ciudad por el lado del mar. Se recorre fácilmente en el paseo entre la Catedral y el Parc de la Mar.