La Platja de Can Pere Antoni es la playa más céntrica de Palma: un largo arenal urbano de unos 750 metros que arranca justo delante del Parc de la Mar y se extiende hacia el este, hasta las inmediaciones del puerto de Portixol.
Su gran atractivo son las vistas: es la única playa desde la que se contempla de frente la silueta de la Catedral, el palacio episcopal y, al fondo, el castillo de Bellver sobre la bahía. Es una playa artificial, ganada para el baño urbano, con arena de tono tostado.
Por su cercanía, es muy frecuentada por los palmesanos. Cuenta con los servicios habituales —socorrista en temporada, duchas, accesibilidad y alquiler de tumbonas— y, por detrás, el paseo y el carril bici que recorren todo el frente marítimo.
Las aguas no son las más cristalinas de la isla, pero su ubicación la hace insuperable para un baño rápido o un paseo con la Catedral siempre a la vista.