El Passeig Marítim —oficialmente avinguda de Gabriel Roca— es la gran avenida que recorre el frente marítimo de Palma a lo largo de unos cuatro kilómetros, entre el casco antiguo y el barrio de Santa Catalina, pasando por delante del puerto y la Catedral.
Cuesta imaginarlo, pero hasta mediados del siglo XX el mar llegaba prácticamente hasta las murallas de la Catedral. El paseo se construyó ganando terreno al mar entre 1949 y 1953, en plena expansión turística, y debe su nombre al ingeniero Gabriel Roca, responsable de la ampliación del puerto.
Fue creciendo con las décadas hasta convertirse en una de las arterias más transitadas de la ciudad. Cuando en los años setenta se empujó el mar todavía más, para conservar el reflejo del agua frente a la Catedral se creó el lago artificial del Parc de la Mar.
Hoy combina su papel de gran vía con un paseo peatonal y un carril bici junto al mar, muy usado por corredores, ciclistas y patinadores, con los veleros del puerto y la silueta de la Catedral como telón de fondo.