Inaugurado el 24 de marzo de 1821, el Cementerio Municipal de Palma —conocido como el cementerio de Son Tril·lo— es mucho más que un camposanto. Es un museo al aire libre de escultura funeraria, un documento visual de la historia social de la ciudad y uno de los mejores ejemplos de urbanismo neoclásico y modernista que se conservan en Mallorca. Quien lo visita con curiosidad arqueológica rara vez sale defraudado.
El cementerio creció en etapas que se leen claramente al recorrerlo. La ampliación de 1892, diseñada por el arquitecto Tomeu Ferrà, introdujo el trazado de los cuadros y jardines. La intervención posterior del arquitecto Gaspar Bennazar, de principios del siglo XX, aportó el carácter de jardín-paseo al sector primero, comparable en ambición formal al modernismo burgués de Barcelona. El resultado es un espacio donde mausoleos neogóticos, ángeles de mármol en todas las posturas imaginables, epitafios en latín y capillas familiares conviven con la vegetación mediterránea.
La Empresa Funeraria Municipal organiza visitas guiadas teatralizadas con el grupo Teatrix, tanto diurnas como nocturnas, que permiten descubrir los mausoleos, el oratorio, las catacumbas y las historias de los personajes ilustres enterrados aquí. La duración de cada visita es de unas dos horas y el precio es asequible (confirma disponibilidad y precios en la web de la EFM o a través de la app Uep Mallorca).
El cementerio abre todos los días de 8:00 a 19:00. No es un destino para todo el mundo, pero para el viajero interesado en patrimonio, historia local o simplemente en escapar de los circuitos más trillados, es una visita de una autenticidad poco habitual. Perfecto también para fotógrafos aficionados a la escultura y la luz de tarde.