La iglesia de Nuestra Señora del Socorro (Mare de Déu del Socors) es una de las grandes desconocidas de Palma, y a la vez una de las joyas del barroco mallorquín. Pertenece a los agustinos, que llegaron a la isla en el siglo XV y tuvieron aquí su convento.
Los frailes levantaron el convento actual en el siglo XVI y la iglesia a lo largo del XVII —fue bendecida en 1669—, con la típica planta de nave única, capillas laterales y tribunas superiores con balaustradas. Toda la fábrica es de piedra de marés, en un estilo sobrio y elegante de los inicios del barroco en Mallorca.
Lo que de verdad sorprende está dentro: la capilla monumental de San Nicolás de Tolentino, diseñada por el escultor Francesc Herrera, con planta ochavada y siete altares. Su cúpula, decorada hasta el último centímetro siguiendo el horror vacui, es una de las muestras más espectaculares del barroco de la isla.
En el exterior destaca el campanario: una torre octogonal de unos 47 metros, con las caras desiguales para adaptarse al solar, una de las más originales y altas de Palma.